Fallece Blas Emilio Atehortúa, maestro de la música en Colombia -

Fallece Blas Emilio Atehortúa, maestro de la música en Colombia

Publicado el 5 - 01 - 2020 | Por: Felipe Sánchez Hincapié

“Yo soy resultado de los más importantes maestros del mundo y con ellos aprendí a apreciar lo que tenemos en América Latina”, dijo el maestro Blas Emilio Aterhotúa a un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, en mayo de 2012.

Director de orquesta, docente, investigador y compositor de alrededor de 240 obras, entre sinfonías, cantatas, elegías, obras corales y música para teatro y televisión, Blas Emilio Atehortúa fue uno de los músicos más prolíficos y respetados de su generación y toda su obra le hace homenaje a la diversidad cultural del continente.

Admirado por colegas, estudiantes y amantes de la música, el maestro falleció este cinco de enero en la ciudad de Bucaramanga (Santander), donde vivía desde hace varios años.

Nacido en 1943 en el corregimiento de Santa Elena de Medellín, su llegada al mundo fue bastante accidentada, ya que su madre biológica, la médica catalana Myriam Spinoza Peres, cayó a un barranco mientras recolectaba plantas medicinales y dio a luz prematuramente. Aunque en un principio lo dieron por muerto y Myriam se marchó convencida de ello, los cuidados de Gabriela Amaya, pariente lejana de Myriam que la acogió en su casa cuando vino de Barcelona, le devolvieron la vida y desde ahí se hizo a cargo del futuro maestro.

Siempre rodeado de música y literatura, Blas Emilio Atehortúa inició su carrera a temprana edad y sus primeros estudios los hizo en el Instituto de Bellas Artes de Medellín y más adelante en el Conservatorio de la Universidad Nacional en Bogotá. En 1963 ganó una beca para estudiar en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires (Argentina), donde fue alumno de Alberto Ginastera, Aaron Copland, Olivier Messiaen, Ricardo Malipiero y demás músicos de renombre internacional.

Tras su regreso a Colombia en 1968, ejerció como docente gracias a la Organización de Estados Americanos (OEA) y en 1970 dirigió el Conservatorio de Popayán. Dos años después asumió la dirección del Conservatorio de la Universidad de Antioquia y en 1973 fue nombrado director del Conservatorio Nacional en Bogotá.

Además de la composición, Atehortúa se dedicó de lleno a la academia y dictó clases y conferencias en varios países de América y Europa. 

En cada una de sus composiciones realzó la identidad colombiana y latinoamericana, a las que les imprimió elementos contemporáneos como el dodecafonismo y el serialismo, y también del barroco y neoclasicismo.

Autor de obras como Canción para Orlando, Tres sonetos de José Eustasio Rivera, Música de gala a la tierra paisa, Concierto para oboe y orquesta opus 90 y Cristóforo Colombo, así como de la música incidental de la película Edipo alcalde y de la serie de televisión Los pecados de Inés de Hinojosa, Atehortúa deja un gran legado para música clásica en Colombia y sobre éste la musicóloga Ellie Anne Duque afirmó lo siguiente en su artículo Blas Emilio Atehortúa. Una obra sólida y oficio de compositor, publicado en la revista Credencial Historia No. 120:

“A lo largo de todas sus etapas creativas, de formación y profesionales, Atehortúa hace referencias constantes a la tradición barroca, evidentes no sólo en los títulos de las obras, sino en el contenido de las mismas, los contrastes de la instrumentación, técnicas de variación, presentación del contrapunto e impulso rítmico motriz. En general, la obra Atehortúa se desenvuelve en un marco visiblemente latinoamericano que él mismo reconoce como un factor atmosférico ineludible: Colombia y América Latina son su medio, la base y la materia prima de su inspiración”.

Tras conocerse su muerte, diferentes instituciones y personalidades de la cultura y política colombiana expresaron sus condolencias. El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, expresó su dolor por el fallecimiento de tan “enorme músico” y lo resaltó como un “compositor prolífico, respetado por sus colegas y por el país cultural”. Por su parte, la Universidad de Antioquia expresó que su “legado permanecerá como un tesoro valioso para la música, las artes y la cultura del país”, mientras la Orquesta Filarmónica de Medellín (Filarmed) reconoció su legado en la música contemporánea colombiana y dijo recordar sus obras “con admiración y respeto”, y la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia le agradeció por su trabajo como compositor y director, y prometió atesorar su valiosa labor. “Se fue un grande, pero permanecerá por siempre en el arte, en la música”, concluyó.